“Así que permítanme terminar con una reflexión sobre el estado del Universo. Ha sido una época gloriosa en la que vivir e investigar en física teórica. Nuestra imagen del Universo ha cambiado muchísimo en los últimos 40 años y me siento feliz si he aportado mi granito de arena. El hecho de que nosotros, los humanos, que también somos meros conjuntos de partículas fundamentales de la naturaleza, hayamos sido capaces de acercarnos tanto a la comprensión de las leyes que nos gobiernan a nosotros mismos y a nuestro Universo es un gran triunfo. Quiero compartir mi emoción y entusiasmo por esta búsqueda. Así que acuérdense de mirar hacia las estrellas y no hacia sus pies. Intenten encontrarle un sentido a lo que ven y pregúntense por aquello que hace que exista el Universo. Sean curiosos. Y por muy difícil que pueda parecerles la vida, siempre hay algo que pueden hacer y en lo que pueden tener éxito. Lo importante es que no se rindan”.
Alguien tan poco sospechoso de misticismo y en absoluto de esoterismo como el científico Stephen Hawking nos habla en esta parrafada con toda su franqueza. Lo hace desde un espacio de este planeta. Es un privilegiado de la naturaleza porque la naturaleza que, con veinticinco años, le condenó a la ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) que padece, también se le reveló con todas sus capacidades de supervivencia biológica y de desarrollo mental. Naturalmente, los medios técnicos, las posibilidades asistenciales en su país, el apoyo familiar y el tesón propio le han hecho llegar a estos 70 años recién cumplidos. Pasmoso.
De ahí que su mensaje sea un obsequio para nuestros oídos, nuestra voluntad y nuestro pensamiento. En estos tiempos en que todo parece flaquear en el ámbito de Occidente, que creíamos tan seguro, ese párrafo no es demagogia ni está sacado de un manual de autoayuda. Es razonamiento puro, es estímulo consecuente. Hoy día en que cunden tantos desánimos, incertidumbres y complejos de fracasos múltiples viene bien escuchar palabras tan precisas como alentadoras. A Hawking no le guía ser propagandista de ideología ni de religión ni de psicoterapias. Lo que señala es de una agudeza clara. La curiosidad es la base del sentido de las cosas para el ser humano, llego a entenderle. Por ella las capacidades y posibilidades de la especie han progresado (los claroscuros y los viajes de ida y vuelta serían dignos de analizar aparte) pero nunca en línea recta. Es como si dijera: buscar el significado de la materia y cómo se manifiesta ésta no solo dota de un sentido subjetivo a nuestras acciones sino que además abre nuevas posibilidades sobre el Universo, las cuales, a su vez, en la medida en que las captamos nos permiten interpretar, comprender y, por lo tanto, transformar. Es como si el vínculo establecido a tres bandas entre individuo, sociedad y naturaleza se reforzara de manera coordinada (dentro de la coordinación que cabe que exista entre complejidad, azar e intervención)
Que un hombre tan marcado por la enfermedad como Hawking sea capaz de transmitirnos estas ideas superadoras desde lo más profundo de su inteligencia y de su bondad no es sino alentador. ¿Quién de aquellos que leamos su mensaje positivo no nos vamos a sentir tocados por la esperanza? Para quien no conozca el artículo donde Stephen Hawking expresa su punto de vista, paso el enlace:
* Las imágenes -a excepción de la fotografía donde aparece Hawking- pertenecen a obras de Bill Viola.




































