hoy es siempre todavía

domingo, 21 de octubre de 2012

Castelao vive más allá de su tiempo



En 1931 -año ilusionante de la historia de España como pocos- apareció en Madrid “Nos”, la obra de Alfonso Castelao. Se trata de un libro compuesto por medio centenar de dibujos, realizados en la segunda década del siglo XX, todos ellos verdadera sintaxis de la tradicional y maldita realidad de Galicia. “Con estos dibujos -decía Castelao en la presentación de la obra- intento inquietar a todos los licenciados de la Universidad (amas de cría del caciquismo), a todos los hombres que vivían del favor oficial”. Si consiguió o no este objetivo lo habrá dicho de diferentes maneras la historia. Lo que es obvio es que estos dibujos son un referente crítico, además de etnológico y social, que indudablemente siguen inquietando, desasosegando y haciendo que nos preguntemos si aquella triste realidad secular desapareció o se ha engendrado bajo nuevas formas de alienación, pobreza y marginación.


Non soñan máis que cando durmen

Sigue diciendo el gran Castelao: “Las intenciones eran nobles y el pesimismo aparente. Cierto que la tristeza de estos dibujos quema como un rayo de sol que atraviesa el cristal de una lupa; pero no quise cantar la alegría de nuestras fiestas ni la abundancia de las bodas, sino las tremendas angustias de la gente labriega y marinera”. Ya aclara el autor lo que expone. Una amplia galería de personajes de la soledad y del abandono, de situaciones de la condición pobre de los campesinos, del yugo del caciquismo y la clerecía que los apoyaba, de la situación de la enseñanza y del escepticismo de las nuevas generaciones, de la terrible decisión del emigrante o del fatal desenlace de la muerte para quien ha fracasado en vida.

- Decías que eras probe e tiñas unha vaca, eh?


Los dibujos de Castelao no estarían completos sin los comentarios en gallego a pie de lámina. En la mejor tradición de los caprichos o de los desastres goyescos, Castelao no le va a la zaga a don Francisco en cuanto a intención, ironía y calidad lineal. Diríase que toda la modernidad expresiva ha bebido de Goya. Pero solo los que han sentido los males y las maldiciones de la intrahistoria española han bebido dos o más veces hasta apurar la hez del vaso del tormento. Los comentarios apoyan, pues, y ratifican la intención gráfica, bien con una leve ironía, bien con sarcasmo, en forma de mera constatación, de amarga sentencia o de saludable profecía. Y los dibujos mostrados en el libro van desde unos trazos simples a unas elaboraciones figurativas más complejas y detalladas. Genial plumín de Castelao, siempre a caballo entre las imágenes y las letras.


- ¡Non me fan xusticia, Señor!


Es probable que si Alfonso Castelao supiera de los resultados electorales de hoy en su Galicia sufriente considerara que subsisten muchos de los problemas hasta ahora irresolubles, sobre todo de tipo cultural, del criterio político, de la persistencia clientelista y de un ámbito de comportamiento resignado de un sector de la población gallega. Si se añaden a los tradicionales la actual crisis productiva y económica en general seguramente Castelao actualizaría una nueva carpeta de "Nos" para actualizar y dejar constancia de su padecimiento moral. Por cierto, ¿no es paradigmática la imagen de la muerte alzando la vida con que se abre esta entrada? Sigue en vigor la necesidad de seguir adelante, no obstante las adversidades. En representaciones como ésa es cuando se comprueba la cualidad clarividente de un pensador que utiliza las herramientas del dibujo o de la pintura.


 
Deixa raices na Terra. Volverá.



Os esclavos do fisco


A felicidade







viernes, 28 de septiembre de 2012

La masa silenciosa, según el ínclito





En un alarde de extrema sensibilidad y afán de convivencia, como es su inveterada y desapacible costumbre, y al revés te lo digo para que me entiendas, el ínclito presidente del gobierno español se permitió invocar el miércoles desde Nueva York a la mayoría silenciosa de la sociedad española. Mi reconocimiento a la mayoría de los españoles que no se manifiesta, que no sale en las portadas de prensa y que no abre los telediarios, dijo textualmente. Con ello parece que oponía y enfrentaba al resto de la sociedad con los miles de manifestantes que el día 25 se concentraban en una protesta pacífica y activa en las proximidades del Congreso de los Diputados. Conocida y bien vista  -hasta por esa mayoría silenciosa-  fue la acción represiva del Gobierno, con la consiguiente secuela de heridos y detenidos. Posteriormente, tanto desde el gobierno como desde su partido, llegaron los intentos de desacreditar la protesta, culpabilizar a los manifestantes y desfigurar los mensajes de los reunidos. 





Pero en estos tiempos corren puñados de vídeos, imágenes de televisión y fotografías que hablan más que mil demagogias y falsedades. El señor presidente, ese mismo del puro y las bocanadas de humo y felicidad, se paseaba el mismo día de escándalo nacional por Wall Street en su peregrinación jacobea hacia el sagrado Templo del Dinero y la Cotización Bursátil Mundial. No sé si antes o después de haber dado lecciones de estrategia internacional y directrices para la paz entre los pueblos en la corte de la ONU. Por cierto, tanta comicidad cínica tuvo un puntito: cierto periodista norteamericano le preguntó cómo calificaría la situación política que está viviendo España. Su respuesta fue: fascinante. Desde luego, ¿qué cabe esperar de un personaje que despilfarra el lenguaje o lo utiliza para desfigurar la realidad?

De todo lo que ha salido en los medios estos días me ha parecido sumamente ingenioso y expresivo este artículo de ficción que sale en el medio digital eldiario. es ( http://www.eldiario.es/ ) Lo copio y pego para mayor difusión del mismo.





LA MAYORÍA SILENCIOSA 
(entrevista exclusiva) 

por SinsentidoComún


Nos encontramos con “La Mayoría (o Masa) Silenciosa” en un local cualquiera de una calle cualquiera de una ciudad cualquiera de un universo paralelo cualquiera. La “Masa Silenciosa” parece llevar rato sentada cuando el equipo de Sinsentido Común entra en el local desértico donde hemos quedado. Nos espera tomando un vaso de agua y tomando apuntes invisibles en unas cuartillas completamente en blanco.


Sinsentido Común: Perdona, llegamos tarde. Es que llevamos una semanita...

(La “Masa Silenciosa” sonríe, o eso parece)

Sinsentido Común: ¿Qué tal?
Masa Silenciosa: Bueno... No sé.
Sinsentido Común: ¿Qué te pasa?
Masa Silenciosa: Nada, no. Soy así. Tengo un poco de frío, si acaso.

(La “Masa Silenciosa” sonríe seriamente)

Sinsentido Común: El Presidente del gobierno ha hablado de ti en su viaje a Nueva York. Ha alabado tus virtudes.
Masa Silenciosa: ¿Si? No sé. No estaba escuchando. Me disperso a veces.
Sinsentido Común: ¿Qué estabas haciendo?
Masa Silenciosa: Nada.

(Lo dice con orgullo, mirando al infinito. Miramos hacia allá. Efectivamente, no hay nada)




Sinsentido Común: ¿Qué opinas de lo que está pasando?
Masa Silenciosa: ¿Dónde?
Sinsentido Común: En España.
Masa Silenciosa: No sé, ¿pasa algo?
Sinsentido Común: Bueno, precisamente el presidente ha valorado muy positivamente tu no-labor, tu savoir no-hacer, tu impecable no-presencia... En la mísimisima sede de la ONU.
Masa Silenciosa: (deletrea para sí, musitando) O-N-U.
Sinsentido Común: Dice que tú eres la única en estar a la altura de la gravedad.
Masa Silenciosa: ¿Qué altura? ¿Qué gravedad? Yo no sé nada.

(Nos quedamos mirando. Por un momento tenemos la sensación de que la “Masa Silenciosa” se disuelve en el aire)

Sinsentido Común: Oye, ¿tú votas?
Masa Silenciosa: Depende. A veces sí... Si puedo. Otras no.
Sinsentido Común: ¿Qué te motiva?
Masa Silenciosa: ¿Qué significa “motivar”?
Sinsentido Común: ¿Hay algo que te guste en especial?
Masa Silenciosa: El silencio.

(Y el Silencio vuelve a instalarse en la sala)




Sinsentido Común: ¿Qué esperas de la vida?
Masa Silenciosa: Lo que me dé.
Sinsentido Común: ¿Tienes miedo alguna vez?
Masa Silenciosa: Me molesta el ruido.
Sinsentido Común: ¿Cómo te hace sentir?
Masa Silenciosa: No sé. Mal. Me agobia un poco.
Sinsentido Común: ¿Que harías al respecto?
Masa Silenciosa: Nada. No es para tanto.
Sinsentido Común: Bueno. Pues muchas gracias.
Masa Silenciosa: ¿Por qué?
Sinsentido Común: Por tu tiempo, por la entrevista.
Masa Silenciosa: Ah, sí... Se me había olvidado. A veces olvido las cosas.



(Nos vamos hacia la puerta con sensación de desconcierto. De pronto, nos damos la vuelta y le preguntamos...)

Sinsentido Común: ¿Estás triste?

(Se encoge de hombros)

Sinsentido Común: ¿Te alegra que el presidente hable de ti?

(La Masa Silenciosa mira hacia nosotros, hay un gesto extraño en su cara. ¿Es rabia? ¿Es alegría?)

Masa Silenciosa: Hasta ahora no parecía que yo le importara mucho, ¿no?

(Le sonreímos. Creemos que nos sonríe. Salimos a la calle)




[Disclaimer: Esta entrevista es FALSA, la Masa Silenciosa también y Rajoy es, según recientes investigaciones del MIT, lo más cercano a la anti-materia que se despacha en persona. Todo es relativo. Para unos más que para otras. Y en los tiempos de la redes casi todas las personas pueden conversar en pie de igualdad menos esos entes llamados "los políticos", quienes prefieren interlocutar con el silencio. El silencio, por cierto, tampoco existe.]




* Las imágenes, salvo la última, pertenecen a las obras "Bienvenido al mundo y "Dinero", de Miguel Brieva,  http://www.clismon.net/ .

* La viñeta final es de Manel Fontdevila aparecida en eldiario.es . http://www.manelfontdevila.com/



domingo, 16 de septiembre de 2012

Acoso a la noble bestia


¿No es ésta la imagen del momento? El toro  -¿el toro de Europa? ¿el toro de España?-  sobre el que cabalga el innombrable (antes llamado proletariado, clase obrera, pueblo, ciudadanía… ahora ni se sabe) y que toda una calaña de personajes, revestidos y santificados como banqueros, brokers, industriales, comerciantes, intermediarios y políticos pijos se lanzan a domeñar a la brava. Hasta aparece Pinocho -¿una alegoría de los gobernantes mentirosos y canallas?- , pero en un bochornoso segundo plano, como corresponde a los gestores de la política, puesto que la política se ha convertido en subsidiaria de todos esos otros sectores del llamado Mercado, el verdadero dueño del orden mundial.




Así aparece la política: subsidiaria y secuestrada. O dicho de otra manera: efecto de dejación, ausencia y carencia. Dejación porque, al votar, el ciudadano entrega sus derechos  -la Democracia maltrecha se queda en ese plano formal-  para que los elegidos hagan lo que les plazca. Cheque en blanco al ser mayoría absoluta el otro innombrable, el partido del Gobierno. Ausencia porque el ciudadano aparece solo –y cada vez menos- en las demagógicas palabras de los gestores electos, nunca para pedirle opinión, sino para imponérsela. Nunca para dejarle hablar, sino para hablar en su nombre en vano. Carencia, porque lo que una gestión participativa y solidaria debería proporcionar no existe y en su lugar la sociedad civil solo recibe agresión e indefensión. No hace falta insistir, se comprueba en la propia piel: tributación impositiva desbocada, recortes de servicios a toda banda, reducción de salarios y próximamente de pensiones. Y el largo etcétera para el que todo vale, pasando fundamentalmente por cambiar las leyes anteriores o sacar otras más controladoras y abusivas contra la sociedad.




El cuadro del pintor Fran Recacha es un fresco que no tiene pérdida. Digno de figurar en la pinacoteca de la Historia -y sin entrar en aspectos de elaboración plástica- del mismo modo como Goya la explica con sus grandes lienzos sobre la ocupación napoleónica, o el cuadro de Gisbert sobre el Fusilamiento de Torrijos, o tantos otros del siglo XIX. Simbolismo del momento presente, emblema de la batalla cruel de los mercados contra los humanos, con su cohorte de financieros, políticos, especuladores, rentistas. Batalla de la que se intuye quién va a ser ganador y quién perdedor. Batalla de la que se sabe cuándo empezó pero se ignora cuándo terminará. Porque acaso esta guerra acarree otras más sangrientas. Ante el tiempo que nos toca vivir, uno no puede por menos que evocar aquellos dos versos fatídicos del Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, del gran Federico:

¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!





* Las imágenes de Fran Recacha han sido extraídas de  http://www.franrecacha.com/
* La última pertenece a la manifestación de ayer sábado en Madrid, tomada de la prensa.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Unos vídeos sobre / contra Eurovegas






Que este país es un mercado más que una sociedad (los antropólogos dirán que también es una sociedad) ya no le cabe duda a nadie. Mucho dinero oculto debe haber por ese mundo de dios para que se obstinen los promotores de Eurovegas en establecerse en España. Mucho provecho ¿particular? deben ver los cargos políticos de Cataluña o de Madrid (parece ser que la cosa se decanta más por este territorio, con la protección y el augurio de la ínclita presidenta) que ofrecen terrenos, condiciones ventajosas y vidas para que la empresa de casinos se instale. Y están emperrados en ello.

Poco que añadir por mi parte. Simplemente decir que se han dado a conocer unos vídeos realizados por las Plataformas Eurovegas NO y Aturem Eurovegas y quiero apoyar su difusión. En los mismos, de una manera concisa, clara y precisa se exponen las razones por las que no se desea su instalación. Ahí van.








Para cualquier información complementaria:

http://eurovegasno.blogspot.com.es/

http://aturemeurovegas.org/






martes, 28 de agosto de 2012

Vida de encrucijadas, que no de ínsulas




"- Sea vuestra merced servido, señor don Quijote mío, de darme el gobierno de la ínsula que en esta rigurosa pendencia se ha ganado, que, por grande que sea, yo me siento con fuerzas de saberla gobernar tal y tan bien como otro que haya gobernado ínsulas en el mundo.

A lo cual respondió don Quijote:

- Advertid hermano Sancho, que esta aventura y las a ésta semejantes no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas, en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza, o una oreja menos."

Valga este párrafo que aparece en el capítulo X del Quijote para recordar lo que ya se va sabiendo a medida que se avanza en edad y uno no se resigna a la inercia de las injusticias, de la corrupción y de las inmoralidades. El pensador, estudioso y hombre de acción Francisco Fernández Buey, fallecido el sábado, bien sabía lo que era una vida de encrucijadas, en la que está en juego la propia. Lo sabía por su trayectoria de pensamiento, de estudio, de acción política y en su vida íntima, con el sufrimiento por la muerte de seres queridos y la propia enfermedad. Se me ha ocurrido que lo mejor es traer aquí un artículo interesante publicado hace tres años, del que recibí copia del mismo Paco en su momento. Está cofirmado con su compañero de facultad Jordi Mir. Se titula ¿Es tan malo ser antisistema?





¿ES TAN MALO SER ANTISISTEMA?
Por Francisco Fernandez Buey y Jordi Mir


"Venimos observando que, en los últimos tiempos, los medios de comunicación de todo tipo han puesto de moda el término antisistema. Lo usan por lo general en una acepción negativa, peyorativa, y casi siempre con intención despectiva o insultante. Y aplican o endosan el término, también por lo general, para calificar a personas, preferentemente jóvenes, que critican de forma radical el modo de producir, consumir y vivir que impera en nuestras sociedades, sean estos okupas, altermundialistas, independentistas, desobedientes, objetores al Proceso de Bolonia o gentes que alzan su voz y se manifiestan contra las reuniones de los que mandan en el mundo.




Aunque no lo parezca, porque enseguida nos acostumbramos a las palabrejas que se ponen de moda, la cosa es nueva o relativamente nueva. Así que habrá que decir algo para refrescar la memoria del personal. Hasta comienzos de la década de los ochenta la palabra antisistema sólo se empleaba en los medios de comunicación para calificar a grupos o personas de extrema derecha. Vino a sustituir, por así decirlo, a otra palabra muy socorrida en el lenguaje periodístico: ultra. Pero ya en esa década la noción se empleaba principalmente para hacer referencia a las posiciones del mundo de Herri Batasuna en el País Vasco. En la década siguiente, algunos periódicos a los que no les gustaba la orientación que estaba tomando Izquierda Unida ampliaron el uso de la palabra antisistema para calificar a los partidarios de Julio Anguita y la mantuvieron para referirse a la extrema derecha, a los partidarios de Le Pen, principalmente, y a la llamada izquierda abertzale. Así se mataba de un solo tiro no dos pájaros (de muy diferente plumaje, por cierto) sino tres.



Esa práctica se ha seguido manteniendo en la prensa aproximadamente hasta principios del nuevo siglo, cuando surgió el movimiento antiglobalización o altermundialista. A partir de entonces se empieza a calificar a los críticos que se manifiestan de grupos antisistema y de jóvenes antisistema. Pero la calificación no era todavía demasiado habitual en la prensa, pues el periodista de guardia de la época, Eduardo Haro Teglen, en un artículo que publicaba en El País, en 2001, aún podía escribir: “Las doctrinas policiales que engendra esta globalización que se hace interna hablan de los grupos antisistema. No parece que el intento de utilizar ese nombre haya cundido: se utilizan los de anarquismo, desarraigo, extremismo, agitadores profesionales. Pero el propio sistema tendría que segregar sus modificaciones para salvarse él si fuera realmente un sistema y no sólo una jungla, una explosión de cúmulos”.



En cualquier caso, ya ahí se estaba indicando el origen de la generalización del término: las doctrinas policiales que engendra la globalización. Desde entonces ya no ha habido manifestación en la que, después de sacudir convenientemente a una parte de los manifestantes, la policía no haya denunciado la participación en ellas de grupos antisistema para justificar su acción. Pasó en Génova y pasó en Barcelona. Y también desde entonces los medios de comunicación vienen haciéndose habitualmente eco de este vocabulario.




El reiterado uso del término antisistema empieza a ser ahora paradójico. Pues son muchas las personas, economistas, sociólogos, ecólogos y ecologistas, defensores de los derechos humanos y humanistas en general que, viendo los efectos devastadores de la crisis actual, están declarando, uno tras otro, que este sistema es malo, e incluso rematadamente malo. Académicos de prestigio, premios Nobel, algunos presidentes en sus países y no pocos altos cargos de instituciones económicas internacionales hasta hace poco tiempo han declarado recientemente que el sistema está en crisis, que no sirve, que está provocando un desastre ético o que se ha hecho insoportable. Evidentemente, también estas personas son antisistema, si por sistema se entiende, como digo, el modo actualmente predominante de producir, consumir y vivir. Algunas de estas personas han evitado mentar la bicha, incluso al hablar de sistema, pero otras lo han dicho muy claro y con todas las letras para que nadie se equivoque: se están refiriendo a que el sistema capitalista que conocemos y en el que vivimos unos y otros, los más moran o sobreviven, es malo, muy malo.



Resulta por tanto difícil de entender que, en estas condiciones y en la situación en que estamos, antisistema siga empleándose como término peyorativo. Si analizando la crisis se llega a la conclusión de que el sistema es malo y hay que cambiarlo, no se ve el motivo por el cual ser antisistema tenga que ser malo. El primer principio de la lógica elemental dice que ahí hay una incoherencia, una contradicción. Si el sistema es malo, y hasta rematadamente malo, lo lógico sería concluir que hay que ser antisistema o estar contra el sistema. Tanto desde el punto de vista de la lógica elemental como desde el punto de vista de la práctica, es indiferente que el antisistema sea premio Nobel, economista de prestigio, okupa, altermundista o estudiante crítico del Proceso de Bolonia.





Si lo que se quiere decir cuando se emplea la palabreja es que en tal acción o manifestación ha habido o hay personas que se comportan violentamente, no respetan el derecho a opinar de sus conciudadanos, impiden la libertad de expresión de los demás o atentan contra cosas que todos o casi todos consideramos valiosas, entonces hay en el diccionario otras palabras adecuadas para definir o calificar tales desmanes, sean éstos colectivos o individuales. La variedad de las palabras al respecto es grande. Y eligiendo entre ellas no sólo se haría un favor a la lengua y a la lógica sino que ganaríamos todos en precisión. Y se evitaría, de paso, tomar la parte por el todo, que es lo peor que se puede hacer cuando analizamos movimientos de protesta."




* Las ilustraciones son obra de Camino Roque. 

* En la fotografía, Francisco Fernández Buey.



jueves, 23 de agosto de 2012

Oficios de supervivencia



"Pero entre todos los modos de vivir, ¿qué me dice el lector de la trapera que con un cesto en el brazo y un instrumento en la mano recorre a la madrugada, y aun más comúnmente de noche, las calles de la capital? Es preciso observarla atentamente. La trapera marcha sola y silenciosa; su paso es incierto como el vuelo de la mariposa; semejante también a la abeja, vuela de flor en flor (permítaseme llamar así a los portales de Madrid, siquiera por figura retórica y en atención a que otros hacen peores figuras que las debieran hacer mejores). Vuela de flor en flor, como decía, sacando de cada parte sólo el jugo que necesita; repáresela de noche: indudablemente ve como las aves nocturnas; registra los más recónditos rincones, y donde pone el ojo pone el gancho, parecida en esto a muchas personas de más decente categoría que ella; su gancho es parte integrante de su persona; es, en realidad, su sexto dedo, y le sirve como la trompa al elefante; dotado de una sensibilidad y de un tacto exquisitos, palpa, desenvuelve, encuentra, y entonces, por un sentimiento simultáneo, por una relación simpática que existe entre la voluntad de la trapera y su gancho, el objeto útil, no bien es encontrado, ya está en el cesto. La trapera, por tanto, con otra educación sería un excelente periodista y un buen traductor de Scribe; su clase de talento es la misma: buscar, husmear, hacer propio lo hallado; solamente mal aplicado: he ahí la diferencia."




No es tan antiguo el personaje de la trapera, del que habla Mariano José de Larra en 1835 en un artículo titulado Modos de vivir que no dan de vivir. Yo lo he llegado a conocer aún, versión masculina, en la época de la autarquía económica del franquismo. Proclamaban su oficio por las calles, cuando aún el consumo era elemental y la ropa se heredaba entre hermanos y los muebles tenían que durar toda la vida. Sin embargo siempre había algo que se quedaba definitivamente viejo y estropeado: una mesa, unas sillas, un brasero, un abrigo apolillado. Tras la imagen lejana de la trapera se adivinan los husmeadores de contenedores de basura de nuestros días. No tanto un oficio de vivir que no da de vivir como un modo de supervivencia cotidiano. Lo que hace un lustro parecía ejercicio de los sin techo o de gitanos venidos del Este es ahora práctica ordinaria entre ciudadanos autóctonos de toda la vida, que actúan, eso sí, con mayor o menor discreción y que no rebajan su porte en el vestir o la manera en aproximarse a los puntos de basura.




Aquella frasecita que siempre me ronda: lo increíble es que nos ocurra a nosotros ya nos ocurre. El otro día me quedé paralizado cuando vi levantar las tapas de contenedores, a pleno día, a un antiguo compañero de colegio, dibujante excelente de la clase al que, probablemente, no le ha sonreído la vida. Es posible que una parte de de estos buscadores de desechos actuales busquen y rebusquen para vender de segunda mano o como chatarra, tras una selección, los objetos de los que hemos decidido prescindir en nuestras casas. Pero otro sector, más mayoritario, busca diariamente a la puerta de supermercados alimentos con envases rotos, lácteos con fechas próximas de caducidad, fruta que no va a llegar bien al día siguiente… Leo por algún sitio, para más inri, que en algunas ciudades encima las autoridades multan a los que persiguen esa comida. Naturalmente, la contradicción añadida reside en que los hogares españoles no aprovechan al cien por cien los alimentos u otros objetos domésticos. Se despilfarra en gastos superfluos, se desperdician alimentos, se compran objetos innecesarios o se multiplican los que ya se tienen y aún están en buen uso, Se consume en exceso, en fin, mientras otros humanos se matan por cubrir necesidades perentorias. Pero el límite de ese sobreconsumo está ahí ya, y los recortes que imponen desde arriba están llegando a los bolsillos. 



Yo creo que el problema, tal como va la situación del país y el extremado número de desempleados (casi seis millones) sólo está en una fase inicial, y lo que vamos a ver por las calles y en las puertas de los centros de ayuda y beneficencia va a ser de órdago. Naturalmente, en este panorama no cuenta el número elevadísimo de ciudadanos de todas las edades que son mantenidos de puertas adentro por las pensiones del abuelo o por el sueldo de un solo miembro de la familia del que chupan el resto o por la prestación del paro, es decir, lo que se llama calladamente el colchón social. Éste es el que evita que las dificultades rompan las paredes de los hogares y estalle abiertamente una explosión colectiva. Pura biología de la sociedad, donde el Estado es deficitario y se muestra cada vez más con su rostro totalitario (¿qué otra cosa es, si no, la política de recortes y tributaria que por narices tenemos que soportar?), la gran empresa privada está a su negocio de abaratar todo lo posible sus costos a costa de los empleos y las instituciones intermedias no quieren enterarse. El reino del amor y de la justicia, vamos.




* Las fotografías en blanco y negro son obra de la norteamericana Dorothea Lange.



domingo, 19 de agosto de 2012

19 de agosto en un barranco




Setenta y seis años después, ¿quién olvida a Federico? ¿Hay aún desmemoriados que están dispuestos a ignorar el precio? ¿Hay aún ingratos que no quieren nombrarle? ¿Hay todavía analfabetos que ignoran el fermento que generaron sus palabras? ¿Hay aún impíos que no se reconocen en lo que aconteció? ¿O acaso permanecen los cobardes a los que hiere su ejemplo? ¿Hay desdichados que no reconocen su fidelidad a las fuentes de la vida? ¿Hay infelices que no saben disfrutar de su poesía? ¿Quedan ponzoñosos que son incapaces de beber la alegría de sus versos? Yo no puedo callar. Solo sé reconocerle en su obra, es verdad, y emocionarme en la ternura de sus palabras que elevan mi calidad de hombre. Elijo esta canción de Federico García Lorca, entre su extenso poemario, pues tal parece una canción. Premonitoria de su mismo final. Sólo los poetas grandes escriben sobre otros sintiendo que son ellos mismos. Y la declamo.




ALMA AUSENTE

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.

La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.



martes, 7 de agosto de 2012

Y sin embargo, algo parece moverse




“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las judías, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.




Lo dijo Bertold Brecht y viene bien recuperarlo si sirve de reflexión en estos tiempos inciertos que corren en nuestro país. Y que no sabemos aún a dónde pueden llegar. Se ha edulcorado durante los últimos meses el proceso de paulatino hundimiento social (ya saben, otros le mencionan con el eufemismo de rescate y salvación), que está teniendo fuertes protestas y resistencia, con el campeonato europeo de fútbol y ahora con las Olimpíadas. La cultura romana, que fue una gran cultura de arquitectos, también lo fue de arquitectura política, y asentaron la táctica del pan y circo que tan buenos resultados les dio.

Pues bien, a propósito de juegos olímpicos, hoy nos enteramos de que sube al podio, entre los tres primeros del mundo, uno de los atletas españoles del negocio más hábiles de nuestra historia. Amancio Ortega se coloca tras el magnate mexicano Slim y tras Bill Gates. Estos son los ganadores olímpicos de verdad, los corredores de fondo con sus luces y sombras, pero con grandes beneficios en sus negocios y en sus patrimonios, y que pueden presumir de estar por encima del bien y del mal (es un decir) A falta de mejores resultados deportivos, la administración española podrá hacer ostentación del dueño de Inditex, por ejemplo. A falta de justicia y desarrollo social en la base de la pirámide, podrán ejercitar la antigua demagogia del ránking del orgullo.



Pero hoy se ha producido también otro acontecimiento, de momento minoritario, pero que en caso de cundir pueden inquietarse nuestras autoridades y muchos empresarios de las grandes cadenas de distribución. Da la sensación de haber sido una pequeña demostración de fuerza o de denuncia o simplemente un gesto montaraz, pero podría ser también el principio de una práctica que vaya a más. Jornaleros de un sindicato del campo andaluz han entrado en un centro de Mercadona en Écija y en otro de Carrefour en Arcos de la Frontera y han llenado varios carritos con alimentos de primera necesidad que a continuación han entregado en el Banco de Alimentos. Se pueden extraer algunas conclusiones. Una, la audacia y el paso adelante de grupos de gente que se convierten en una especie de Robin de los bosques. Otra, que sí que tienen que estar mal las cosas por allí abajo para dar este salto un tanto a la desesperada o de auto organización, según se vea, e ir a entregar productos a los necesitados. Otra más, que el ejemplo pudiera cundir por otras zonas del país y a ver qué pasa entonces.




Conectando con la idea de Brecht del principio encontraba una respuesta el domingo en El País Semanal del artista de la fotografía Daniel Canogar. A la pregunta "¿qué nos pasa, qué nos está pasando?" Canogar respondía: "Tenemos demasiado metida la burocratización. Hay una tendencia social a aceptar el sistema establecido, a verlo como inamovible. No se estimula el pensamiento independiente. España tiene esa cosa de extremos, una masa extremadamente borreguil, y luego, individualidades extremadamente brillantes, que las hay y de alguna forma nos salvan."

De esta manera sencilla pero irrefutable, el artista actualizaba las críticas que hace casi dos siglos ya efectuara el escritor Mariano José de Larra, por ejemplo, que ponía sagazmente el dedo en la llaga de la pereza española, uno de los grandes males de nuestra idiosincrasia, junto con el desinterés, la aceptación de lo que hay, el lema vago de ya lo harán otros y la falta de compromiso individual.



Si pensamientos y observaciones como los de Canogar se extienden, ¿quién nos dice que algo no se está moviendo en la sociedad española, con el antecedente ahora silente de toda la movida del 15M, que de momento parece brisa pero que en cualquier ocasión se puede convertir en vendaval? Ahora bien, si el vendaval tiene racionalidad, es participado por muchos hombres y mujeres del país y sabe hacia dónde debe obligar a girar la veleta acaso se saque algo positivo y renovador de esta falsa quietud y paz social que va a ser cada vez más puesta en riesgo por el huracán de las medidas de la UE y del Gobierno. Que en el fondo, no engañarse, desean no una ciudadanía sino una grey de sumisos y condescendientes. Eso sí, muy productivos y muy consumidores.





 * Las geniales ilustraciones son obra del pintor mexicano Sergio Garval



miércoles, 18 de julio de 2012

Cooperantes libres, por fin




Las noticias de esta tarde nos traen una buena: la puesta en libertad de los cooperantes españoles Ainhoa Fernández de Rincón y Enric Gonyalons y la italiana Rosella Urru, que fueron secuestrados en octubre pasado en un campamento saharaui en Argelia. Han sido meses de oscuridad, enigma y temores sobre su suerte. En su momento llegué a exponer el tema en este blog, movido únicamente por la mejor voluntad de que no se olvidara a esta gente aunque a algún miembro de la familia o próximos no le pareciera bien que se tocara el tema. Ver el enlace siguiente: http://machadoencollioure.blogspot.com.es/2012/02/no-olvidar-los-cooperantes.html





Ahora todo ha pasado y se les va a retornar pronto, donde les espera el reencuentro con sus familias, compañeros cooperantes y gente sensible a sus labores en general. El final feliz -habrá que ver en qué estado se encuentran, ya que Enric resultó herido en el momento de su secuestro- deberá ser respaldado por una actitud transparente del Gobierno, si se da la circunstancia de que ha tenido un coste esta liberación, bien económico o bien en suelta de prisioneros de organizaciones afines a los secuestradores.




Si algo hay que empezar a corregir como consecuencia de esta etapa de confusión y crisis generalizada en nuestras sociedades occidentales es respecto a la actitud de los gobernantes, que tiene que cambiar, puesto que están donde están para gestionar y para rendir cuentas, en la acepción más extensa. Es probable que asuntos que involucran a gobiernos y organizaciones internacionales se tengan que llevar con cuidados y reservas. Pero antes o después, todo aquello que corra a cargo del contribuyente o bien ponga en entredicho la gestión política y representativa del Estado debe ser aclarado. La ciudadanía tiene derecho a saber. No será ocultando datos y movimientos como se pueden evitar nuevos secuestros en el futuro, sino explicando lo que ha acontecido, qué intereses hay en juego y qué pulso echa el fundamentalismo a aquellos estados afectados por sus acciones.




Pero también hay que valorar no sólo el trabajo que efectúan las organizaciones humanitarias sino hasta qué punto cunde lo que hacen o si las políticas de los gobiernos respecto a ese mundo cambiante que emerge al sur del Mediterráneo frenan sus posibilidades y desvirtúan sus objetivos. Desde luego, muchos pensamos que con otras políticas más acertadas y equitativas de Occidente con los países africanos las cosas irían mejor. Pero mucho nos tememos que queda un largo e incierto camino de transformaciones donde Europa y Occidente en general tendrán que dar la cara. ¿Habrá suficiente voluntad digna para estar a la altura de las circunstancias? Desde aquí nuestra fraternal enhorabuena a los cooperantes liberados y que se repongan y sigan en sus trece.




* Las fotografías son de las que circulan por internet, tomadas de Il Manifesto, Público y la SER. La última es obra de la fotógrafa camerunesa Angèle Etoundi Essamba.


jueves, 12 de julio de 2012

Me apetece hablar de los mineros



La marcha minera.

Una vez que ha terminado la marcha de los mineros, ¿quedarán estos y su hazaña sepultados en el olvido? Cuando la gente no tiene nada que perder también pierde el miedo. La marcha minera de estos días ha sido un emocionante capítulo de la historia del movimiento obrero español. Afortunadamente, el colofón ayer de esa acogida emotiva por parte de los madrileños ha supuesto un punto de estímulo alto para quienes han hecho el largo recorrido a pie. También para todos los habitantes de los pueblos y ciudades que les han apoyado. También para otros sectores laborales que pueden tomar nota del gesto minero.

El contra-colofón, ya se sabe, lo puso la Delegación del Gobierno de la Comunidad de Madrid al lanzar a los antidisturbios contra el testimonio obrero en la calle. Ironías de la vida: no hay presupuesto para activar la minería, sí lo hay para pagar la represión. No hay diálogo del Gobierno, sí hay tratamiento de choque contra los trabajadores. Hay concesiones de todo tipo cuando tiene lugar la visita de cierto personaje religioso improductivo de Roma, y sí dificultades para permitir la manifestación en las calles a los productivos, aunque al final tuvieron que tragar las autoridades vanidosas. ¿No recuerda demasiado lo sucedido a la incomprensión por la que han tenido que pasar en su historia los mineros cuando han reivindicado en justicia?





Ingratitud.

Los españoles no deberíamos olvidar nunca lo que ha supuesto ese sector de trabajadores del carbón que, fundamentalmente ubicados en Asturias, León, Palencia y Teruel, han aportado tanta materia prima en el pasado para hacer posible la producción de las fábricas, los altos hornos o simplemente el extenso consumo doméstico.

Seríamos unos malnacidos si diéramos la espalda al bagaje del esfuerzo, riesgo, enfermedad y dolor que la extracción de carbón ha supuesto siempre. Seríamos unos malditos si no reconociéramos que la sensibilidad de la lucha obrera saltó primero como en ningún sitio en las cuencas hulleras. Citar ahora los episodios importantes en que resistieron los mineros en defensa de sus reivindicaciones o salieron de sus zonas para defender solidariamente una República traicionada es innecesario. Escrito y estudiado está. Seríamos unos desagradecidos si no reconociéramos el calado de los sindicatos de viejo cuño y el nacimiento de nuevas experiencias de organización asociada entre los mineros, la difusión y el debate de las ideas críticas con la sociedad clasista y el valor y el apoyo demostrado con las causas de otros sectores laborales del país y de otras partes del mundo.





Reconocimiento.

Cuando hace escasas fechas, las calles de Madrid se llenaban para rendir culto a los futbolistas de la Selección Española muchos nos preguntábamos: ¿no hay causas más justificadas? ¿Cómo puede la gente volcarse en lo que debería ser secundario y callar ante lo fundamental? Mucha gente considera héroes a quienes son meros ídolos: hoy triunfadores, por mucho que hayan repetido, y mañana pueden ser perdedores, y entonces se les retirará el fervor. Por mucho que un equipo deportivo concite ilusiones no puede sustituir otros espacios más decisivos, aquellos que implican las condiciones de vida cotidiana y que están siendo severamente atropellados por la mano negra con el consenso de las frágiles autoridades españolas.




 ¿Quiénes son actualmente los verdaderos héroes de una sociedad? Justo en momentos difíciles, con un país cuya economía está al borde de la quiebra a través de un proceso producido por los mismos que ahora dicen que van a salvarla, deberíamos replantearnos a quiénes debemos invocar, entre quiénes debemos convocarnos y sobre qué fines colectivos debemos unirnos. De alguna manera, el respaldo masivo ayer en Madrid dejó entrever que no se puede perder la esperanza. Es probable que la minería sea un sector sentenciado, bien por razones de cuestionamiento medioambiental, bien por falta de ayudas o por abuso en las ayudas en el pasado por parte de una serie de empresarios, bien porque estos no encuentran ya negocio que les interese, bien por los planes de la Unión Europea. Pero ¿alguien ha previsto una alternativa para las comarcas mineras que se van a ver afectadas, con los pozos cerrados y el aumento del paro? Ante el silencio, o más bien complicidad, de este gobierno, varias zonas del país van a pasar a engrosar la ciudadanía de tercera, sospecho. No, no hay héroes colectivos si no los hay individuales. Si no se asume desde cada ser humano una manera nueva de afrontar los desafíos que llegan precipitadamente a sus vidas.






* Las cuatro primeras imágenes son obra del pintor ruso Kazimir Malévich. La última imagen es cabecera de