hoy es siempre todavía

martes, 22 de febrero de 2011

Los vencedores de las tinieblas



Otros vencieron. Si los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz, la sentencia profética se hizo carne en España hace setenta y cinco años. Una dudosa sagacidad basada en la deslealtad permanente, en el interés constante por sus privilegios, en el descrédito de las formas decididas democráticamente por la ciudadanía, en la intolerancia, en el fanatismo, en la conspiración, en la ilegalidad y, finalmente, en la insurrección armada anticonstitucional. Esto existió y pasó lo que pasó. Los tradicionales poseedores de la Verdad absoluta incendiaron el país y luego echaron la culpa a los demás. Vencieron, con la ayuda de los facinerosos que gobernaban en Europa, pero de aquella victoria sangrienta España solo heredó tinieblas.

Mas la luz, y Antonio Machado lo sabía, no era de ellos. La luz no estaba con ellos. Y nuevas generaciones, mucho tiempo después de la barbarie y del largo silencio, descubrimos y heredamos aquella Luz. Para empezar a entenderlo todo, para recuperar la palabra, para ejercitar el pensamiento y practicar la razón, para revindicar la tolerancia y devolver la convivencia.


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