hoy es siempre todavía

jueves, 23 de junio de 2011

Zancadillas al buen morir


Más de uno de los seguidores de este blog pensará que la tengo cogida con la Iglesia. No, de verdad que mi proceso de comentario no funciona como el de los charlatanes ultras. No antepongo mis antipatías, odios o discrepancias a la búsqueda de noticias que justifiquen poder satisfacer el comportamiento de mis vísceras. No os podéis imaginar además cómo busco la templanza, algo que acaso no siempre logro. Pero es que todo resulta más sencillo: es el oprobio el que sale a mi encuentro.



Por ejemplo. Si el Gobierno tramita ya una Ley sobre una muerte digna ya tenemos a los de siempre poniendo pegas, zancadillas y obstáculos. Por nombrar de una manera suave calificativos que entrañan contenidos contra la libertad humana. Ya de entrada tiene narices la cosa que una Ley necesaria tenga que llevar el eufemístico y simulado título de Ley Reguladora de los Derechos de la Persona ante el Proceso Final de la Vida. Desde luego, el titulito implica un sano ejercicio de memorización que beneficia a las neuronas, no cabe duda. Pero la gente, que es muy burra, va a llamarla de alguna manera más simple. Para bien morir, para morir con dignidad o para morir sin dolor. O simplemente eutanasia, que es un único sustantivo y muy claro. Somos más pragmáticos que nuestros legisladores.



Pero la Santa Madre, que no ha sido precisamente un ejemplo de ayudar a bien morir, ya está poniendo peros, sin embargos, aunques, etc., tratando de zancadillear por ejemplo sedaciones o la eliminación de terapias que alargan el sufrimiento y el final agónico de los individuos. Pero si el tema es muy fácil de resolver: si los obispos quieren sufrir llegado el caso, que lo hagan. No hay que impedírselo. Si asumen el dolor, si lo ofrenden a su Dios, si se sienten realizados en esa insana mentalidad, que la practiquen en su fuero interno, para su propio cuerpo, insisto que cuando les toque. A los demás que nos dejen disponer de nuestro fin de la manera más libre y menos terrible. Los que creemos en la libertad   -la electa, la que implica conciencia del ser y de los límites, pero también el desarrollo positivo del Hombre-   queremos que se nos respete. Porque siempre hay tras las declaraciones eclesiásticas una cuestión conceptual: se oponen sistemáticamente porque no reconocen la libertad del individuo. Porque basan sus disposiciones, coloquios y puntos de vista como la única norma moral posible. Tanta prepotencia y engreimiento, ¿constituirá pecado mortal o solo venial? Ah, no, creo que voy descaminado, la doctrina eclesiástica inventó hacer mucho la tabla de los pecados capitales que les servía siempre a sus inductores a nadar y guardar la ropa cómodamente.


(Fotografía de W. Eugene Smith)

24 comentarios:

  1. Creo que tu argumento es claro, respetuoso y preciso. El respeto a la vida y la libertad deben tener el mismo grado de integridad. Nuestras legislaciones deben hallar el modo de conciliarlas según la moral que surja de toda la sociedad, no desde la parcialidad de una minoría -o mayoría, que es lo mismo en este caso-

    Saludos.

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  2. Para ganarse el cielo hay que pasarlas canutas en la tierra... Esto suena a rancio, ¿no?

    Si lo que escribes significa estar contra la Iglesis, yo me apunto.

    Feliz verbena de San Juan

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  3. La foto es impactante, con la expresividad y la armonía que esperaría encontrarse en una cuadro.

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  4. Y ese nombre tan largo que llevará la ley es precismanete así por imposición ecesiástica para no poner pegas..., y ya ves aun así las ponen.
    Esto sucede por no haber dado el paso firme y contundente para tener un estado laico.
    Espero que la ley se apruebe tal cual está. De momento de eutanasia nada. Pero es una garantía para evitar la prolongación del sufrimiento, y además si un médico no cumple ley se podrá demandar por mala praxis médica.
    Debemos tener hecho el testamento de últimos voluntades o como se llame en cada comunidad.

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  5. Cada individuo debería ser dueño de su propia muerte... pero si ni si quiera nos dejan conducir consecuentemente nuestra vida...

    La religión tiene mucho que ver en todo esto, creo que, en ocasiones, más de lo que nuestro discernimiento es capaz de abarcar, aceptar y comprender.

    Si esta es tu inquina, discrepancia o antipatía (o llámese como se quiera), bienvenida sea por templada y cuerda.

    Me gustó la exposición.

    La foto es un lujo.

    Saludos.

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  6. Totalmente de acuerdo con usted, Sr de Mairena. Ya lo dijo Don Quijote "Sancho, amigo, con la Iglesia hemos topado"... Ni se imaginaba que 400 años después seguiríamos topando con los mismos muros...
    No me entra en la cabeza que una institutción de la que no todos formamos parte, tenga que decidir o dar su opinión en cuestiones tales como el allanamiento del camino hacia el final (por quedarnos en este tema y no ampliar más la oprobiosa lista de sus negaciones en este comentario)... Consentir estos abusos de poder sobre la vida privada del individuo, sea de la mano que sea y, simplemente, por rancia tradición (según se acogen), es inadmisible e incluso insultante para la gente que, día a día, sufre la agonía de un ser querido. Cuanto más, para el propio afectado...

    Un saludo y gracias por compartir con nosotros unas reflexiones necesarias en tiempos de excesivos permisos a la Santa Madre.

    Atte.,
    Peter P.

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  7. Oh, querido amigo, más le temo al dolor que a la muerte, pero para el caso quisiera tener el raciocinio tal que me indujera a decidir el momento adecuado para apagar la llave.
    En ese tránsito, ¿quien me asegura que no hay dolor?
    En todo caso, tengo el sezgo antieclesiástico por antonomasia y su opinión la encuentro huera, írrita y sin valor.
    Un abrazo (che espero no herir sensibilidades, porque mis creencias no sugieren la eliminación de la que sostienen otros seres humanos)

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  8. La moral que quiere la Iglesia para aquellos que quieran seguirla, los que nos encontramos al margen de ella que nos dejen en paz.

    Con Iglesia o sin ella trataré de morir dignamente, nunca enganchado a maquinas, para eso está el testamento vital, y si hay que hacer como aquel gallego se hace.

    Saludos. ¡¡ah!! espero que todo esto llegue lo más tarde posible.

    Emilio

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  9. Gracias, Neo. No creas que es fácil ser templado en temas en que está involucrada una institución que se califica por su irrespetuosidad. Al menos, en España. El problema es el de siempre. Ellos no sienten nunca la laicidad. Su reino jamás resulta de este mundo.

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  10. Luis Antonio. Desgraciadamente hay gente que padece mucho en esta vida. Históricamente se ha padecido muchísimo. La secta preconizaba el consuelo, la aceptación de los males, la santa resignación.

    Con ese panorama, uno como poco es un discrepante. Son ellos quienes se enfrentan sistemáticamente a cualquier paso al frente de la sociedad y de los librepensadores.

    Gracias por tu opinión.

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  11. ¿Neo, no conocías la fotografía de Smith? Pertenece a su serie del viaje a España, a un pueblo del tercermundismo. Año 1950, Deleitosa, Extremadura. Un verdadero cuadro. Pero es de una belleza desbordante. El ritual, el duelo, las costumbres. La muerte es ya anécdota. Yo aún he conocido velatorios en domicilios provados. Había al menos calor familiar.

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  12. Por cierto, Neo, disculpa: las fotografías de la luna, que me las han prestado, tienen también su encanto. Tras ellas se adivina el último eclipse.

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  13. Mjromero. Una de las tareas que perpetra la Iglesia es precisamente esa presión permanente sobre las leyes. La amenaza más o menos velada. La extorsión. La movilización de sus bases ultras (hay otro catolicismo más evangélico, vamos a llamarlo así, más comprensivo y tolerante) incluso. Una táctica que le ha dado resultados siempre, al menos sobre los gobiernos socialdemócratas. Con los del PP aún más fácil.

    Un saludo.

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  14. Gabriela, es que ser anticlerical tiene que ser a la vez algo razonado, argumentado, analítico. Conozco como la palma de la mano ese ente, desde mi infancia, y he visto sus tentáculos en la sociedad. Alguna vez pensamos que iba a evolucionar y cambiar en España. Como todo, fue flor de un día. Muchas bases se fueron, muchas curas abandonaron la secta.

    Sí, cada individuo debería ser dueño de la vida y de la muerte. Pero ya se ve que se enfrenta con la naturaleza física y con la social (la religiosa, parte de ésta)

    Lo que decía antes a Neo sobre la foto de Smith. Es bárbara. Una joya.

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  15. Devaneos. Participo de tu opinión tan bien sintetizada y concisa. Me gusta que los que opináis aquí tengás unas formulaciones tan bien planteadas y conforme a un pensamiento libre y moderno. Este hecho congratula y apoya nuestra discrepancia frente al totalitarismo del pensamiento impuesto.

    Sintámonos solidarios. Hay personas que te encuentras por ahí que aún te dicen que la Iglesia no es lo que era, que no cuenta, que no tienen poder...Esa gente o es ciega o ingenuamtente interesada. Tiene más poder del que creemos y una influencia nada desdeñable. Está muy organizada y en una dirección muy antisocial.

    Todo suyo, Señor Peter Pan.

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  16. Compañero Oriental. Tememos el dolor y la incapacidad o abandono ante la muerte. Tememos también la muerte en sí, aunque en algún momento podamos estar más concienciados de la misma (no sé hasta qué punto, depende de circunstancias) Tememos la muerte improvisada por lo que supone de frustración de la vida. En este sentido nadie nos engañamos. Y todo acaba donde acaba, y es bueno tenerlo claro. Entonces es cuando nos sentimos fundidos con la naturaleza de la que procedemos.

    Las religiones no te garantizan nada. Los episcopados no morirán por ti, no padecerán dolor por ti, no se frustarán por ti.

    No interpreto bien tu último párrafo...

    Un abrazo.

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  17. Emilio, estoy con tu pragmatismo. Esa es la línea roja de la tolerancia. Que ellos se apliquen lo que crean. Que nos dejen a los demás disponer de leyes que nos permitan otros pasos.

    Y, como dices, nos buscaremos la vida cuando toque a retreta.

    Saludos afectuosos.

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  18. Sobre estas cuestiones tuve la fortuna de nacer liberada. Siempre supe que si no pude decidir sobre mi nacimiento y si un accidente no lo impedía antes, decidiría sobre mi despedida. Los demás, el resto, la sociedad de la que la iglesia forma parte, no tiene venia en esta cuestión. Que digan, que hablen, que escriban, para mi ya no existen, en cierto modo ya me fui o si estuve fue por poco tiempo. Beso.

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  19. El último párrafo refiere a que si algún lector tuyo -creyente en la iglesia y todo eso- se siente ofendido, no fue mi intención. Yo no creo, pero respeto al que lo hace.
    Abrazo

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  20. Emejota, me alegro por ti. Los que nacimos en el seno de ese engendro familia+enseñanza+iglesia+estado totalitario hemos tenido que combatir mucho para sacarnos la costra de encima. Y nunca lo logras del todo. Pero a cambio nos ha proporcionado una experiencia, un conocimiento de causa, una comprensión de los fenómenos que nos hace estar vacunados. Eso no quita que pasemos de esa pretendida recuperación de fuerzas tras la que anda la reacción católica. Pero nos ayuda a combatir mejor sus pretensiones.

    Un abrazo.

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  21. Omar, el problema será siempre del que se sienta ofendido. Este es un espacio de pensamiento libre, el que no quiera que no lea. Nadie les obliga. A diferencia de lo que los de la secta siempre pretenden.

    Mi posición al respecto es clara: yo también respeto lo que quiera creer cada cual en su fuero interno. Lo que no aceptaré nunca es que pretendan obligarnos a los demás a pensar como ellos, ni fuercen ni utilicen recursos públicos propios de la mayoría social, ergo del Estado laico.

    Creo que coincidimos. Un abrazo.

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  22. Felicitaciones por tu blog, y su contenido.

    abrazos

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  23. Oh, muchas gracias, Adriana, uno sólo pretende saber que es sensible y que nada de lo humano está fuera de él.

    Bienvenida y pásate a comentar cuando desees.

    Un abrazo.

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